El Consejo de Defensa de la Patagonia Chilena lanzó el jueves 4 de octubre a las 19:00 horas en el Castillo Hidalgo del cerro Santa Lucía,
“Patagonia Chilena Sin Represas”, un libro de gran formato que contiene fotografías de los hermosos parajes de la Patagonia chilena, fotomontajes y recuadros informativos sobre los perjuicios que ocasionarían las cinco represas que la empresa Hidroaysén pretende construir en la zona a partir de 2009.

El material fue publicado por
Ocho Libros Editores y editado por el ecólogo, antropólogo y académico,
Juan Pablo Orrego, de Ecosistemas, y el ingeniero agrónomo y master en ecología,
Patricio Rodrigo.
Después de hacer una revisión histórica de los problemas que ha enfrentado en el pasado la Patagonia y de dar cuenta de las actuales amenazas, el documento expone las esperanzas, sueños y propuestas existentes sobre alternativas de desarrollo en la región. El texto ilustra a través de fotografías, ensayos, propuestas y reflexiones, una diversidad de tópicos, abarcando lo económico, social, ambiental, energético y cultural, donde más de 30 autores —en su mayoría expertos en diversas disciplinas científicas y técnicas— reflexionan sobre los problemas que ha sufrido la Patagonia y los que amenazan su futuro.
"En este momento hay un despliegue a lo largo de todo Chile de elementos comunicacionales, difundiendo este concepto de Patagonia chilena ¡Sin represas! El libro es un complemento, como una especie de manual de campaña. El proceso de elaboración, que fue un esfuerzo totalmente colectivo, fue tan útil como el libro mismo, ya que nos permitió afianzar a la coalición que está detrás de él", manifestó Juan Pablo Orrego en la ceremonia de presentación del libro.

Salvar la Patagonia es salvar Chile, es la convicción que expresa la coalición de organizaciones opuestas a la construcción de cinco centrales hidroeléctricas en la austral región de Aysén, concertadas en el
Consejo de Defensa de la Patagonia Chilena, un colectivo integrado por 35 organizaciones locales e internacionales de diverso tipo. Entre las instituciones no gubernamentales que lo componen figuran las chilenas
Ecosistemas, Fiscalía del Medio Ambiente, Programa Chile Sustentable, Fundación Terram y el Instituto de Ecología Política.
También hay entidades ciudadanas como la
Agrupación de Defensores del Espíritu de la Patagonia, empresariales como la
Cámara de Turismo de Río Tranquilo y religiosas como el obispado de la Iglesia Católica de Aysén. A ellas se suman las organizaciones internacionales
Free Flowings Rivers, Greenpeace, International Rivers Network y Natural Resources Defense Council.
A la campaña, asimismo, se han plegado profesionales, intelectuales, empresarios y artistas, como Beto Cuevas, ex vocalista y líder de la disuelta banda chilena
La Ley.

El cuestionado proyecto fue presentado a mediados de 2005 por Endesa Chile, filial de la firma trasnacional española del mismo nombre, pero debido a su enorme envergadura, ésta se asoció en 2006 con la también generadora Colbún, controlada por el grupo local Matte. De esa unión nació Hidroaysén, de la cual Endesa posee 51 por ciento del paquete accionario.
Las cinco represas que se pretenden erigir en los caudalosos ríos Pascua y Baker generarían en total 2.750 megavatios de electricidad. El próximo año, la empresa presentaría el proyecto al Sistema de Evaluación de Ibmpacto ambiental.
Para la obra se necesitaba en principio inundar 9.300 hectáreas de terrenos vírgenes, aunque el 9 de agosto Hidroaysén anunció que el área de embalse se redujo 36,5 por ciento, lo cual tampoco dejó conformes a los ambientalistas. El Consejo sólo valida pequeñas centrales de pasada que no afecten irreversiblemente la rica flora y fauna y que no impacten la ganadería y el turismo de la zona.

Pero el colectivo no sólo está preocupado de la suerte de los ríos Pascua y Baker, sino que también del Bravo, Chacabuco, Cuervo, Figueroa, Cisnes, Futaleufú, Palena, Puelo y Manso, en los cuales se proyectaría construir otras centrales.
El Consejo se opone principalmente a la instalación de lo que sería la línea transmisora de electricidad más larga del mundo, que iría desde Aysén a Santiago. Las cifras relativas a la línea presentadas son alarmantes: 2.200 kilómetros de largo, ocho regiones y 200 comunas atravesadas, 12 áreas silvestres protegidas desfiguradas, 15.645 áreas directamente intervenidas y 4.600.000 hectáreas de paisaje impactado.